19.12.10
18.12.10
Topline
Sentada en el inodoro inhalas mucho aire y PUM, escupís el chicle ese que comés hace cuatro horas. Te reís de que el chicle hizo una línea recta y quedo pegado en el mosaico de la pared.
Lo miras fijo a ver si se cae.
Dale chicle, caete. Sos blanco, deforme y no tenés gusto. Que esperás?
Te reís de vos misma y cuando lo dejas de mirar toca el suelo con un PLIP.
Ahí está. Un puntito blanco en el piso azul.
Te parás y lo levantás con el dedo índice y el pulgar. Se te pega, que asco.
Caminás por el pasillo mientras pensas en nada
Pisas el tacho de basura y, mirá vos que tecnología, la tapita celeste se levanta sola.
Cuesta que se caída de nuevo el chicle, pero no lo vas a apurar.
Por qué abrís la heladera si no tenés hambre? Ni vos te entendés. Que iba a hacer? Ah, no sé, me olvidé. El dulce de leche y la mermelada violeta me empalagan de vista. No me gusta lo dulce.
De nuevo el pasillo. Tres escalones y pateás ropa. De nuevo a la pieza. Loca de mierda.
Ni siquiera te podes explicar por qué bajas fotos de él.
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